El Rendimiento Escolar
Sobre el Rendimiento Escolar es importante clarificar, tal y como señala Edel (2003):
La complejidad del rendimiento académico inicia desde su conceptualización, en ocasiones se le denomina como aptitud escolar, desempeño académico o rendimiento escolar, pero generalmente las diferencias de concepto sólo se explican por cuestiones semánticas, ya que generalmente, en los textos, la vida escolar y la experiencia docente, son utilizadas como sinónimos (p.2).
Siguiendo en esta línea es importante definir el concepto de rendimiento académico o escolar, para ello aludimos a Ruiz (2002) que señala al respecto:
El rendimiento escolar es un fenómeno vigente, porque es el parámetro por el cual se puede determinar la calidad y la cantidad de los aprendizajes de los alumnos y además, porque es de carácter social, ya que no abarca solamente a los alumnos, sino a toda la situación docente y a su contexto (p. 52).
Por otro lado existen definiciones que aluden al rendimiento escolar como un “nivel de conocimientos demostrado en un área o materia comparado con la norma de edad y nivel académico” (Cuevas, 2001, p. 44).
En relación a este concepto Edel (2003) señala que:
(…) el rendimiento del alumno debería ser entendido a partir de sus procesos de evaluación, sin embargo, la simple medición y/o evaluación de los rendimientos alcanzados por los alumnos no provee por sí misma todas las pautas necesarias para la acción destinada al mejoramiento de la calidad educativa (pp.2-3).
De estas definiciones podemos ir observando como el rendimiento también depende de la evaluación, pero para hablar sobre el rendimiento académico desde la evaluación del mismo, es importante tomar en cuenta todos los factores que influyen el proceso de aprendizaje del alumnado. Sobre ello el estudio realizado por Cominetti y Ruiz (1997) citado por Edel (2003) señalan la importancia de analizar la influencia de las múltiples variables que inciden el nivel de los aprendizajes:
(…) las expectativas de familia, docentes y los mismos alumnos con relación a los logros en el aprendizaje revisten especial interés porque pone al descubierto el efecto de un conjunto de prejuicios, actitudes y conductas que pueden resultar beneficiosos o desventajosos en la tarea escolar y sus resultados (p.4).
Como se puede observar, las definiciones coinciden en que el rendimiento académico está relacionado con los conocimientos que los estudiantes logran interiorizar en el proceso de enseñanza – aprendizaje, en cómo lo evaluamos y con las diversas variables internas como externas que influyen en este proceso.
Es cuestión indiscutible que el éxito de la educación y por tanto del aprendizaje, es que el alumnado llegue a transformar la información que reciben en conocimiento personal válido para su desarrollo personal y desenvolvimiento social eficaz. Es por ello que, lograr el éxito o el fracaso académico es imprescindible para el futuro profesional e individual. Y por tanto existe una correlación entre un buen rendimiento académico, que conllevará al éxito escolar, mientras que un rendimiento escolar deficiente al fracaso (Beneyto, 2015, p.15).
¿Pero qué se entiende por éxito escolar o alto rendimiento escolar, versus bajo rendimiento escolar o fracaso escolar? La literatura científica al respecto señala que:
Un estudiante con un buen rendimiento escolar es aquel que mantiene buenas calificaciones, ha desarrollo todas sus habilidades escolares como la comprensión lectora, una buena escritura, conoce las reglas de la aritmética, etc., y esto le permite un desarrollo cognitivo y social aceptables (Edel, 2000, p.2).
Angelini (2005) señala que el rendimiento escolar es:
Cuando se obtiene calificaciones positivas en los exámenes que debe rendir a lo largo de una cursada. Es decir es una medida de las capacidades del niño o la niña, que expresa lo que está aprendiendo a lo largo del proceso formativo, en la escuela un niño o una niña con alto rendimiento es un/a estudiante que obtiene calificaciones altas, hacen el trabajo requerido y lo hacen bien, supone la capacidad del alumno para responder a los estímulos educativos. Es decir los estudiantes con altos logros son aquellas que alcanzan un objetivo (p.241).
Por otro lado autores como Cuevas (2001) señalan que:
El alto rendimiento o "éxito escolar" se plantea como el fin ideal de la escuela y, por oposición al bajo rendimiento, como la meta que orienta los criterios y las bases para la solución de este último; ese alto rendimiento se asume como algo deseado y esperado, pero casi nunca como un problema que resulta apremiante resolver, al menos en el mismo grado en que se asume el rendimiento bajo, o fracaso escolar de manera más general (pp. 46-56).
Por lo expresado por los autores citados tenemos que el alto rendidamente escolar corresponde a los y las estudiantes que han obtenido los puntajes más altos al finalizar un proceso educativo donde es evidente que este logro tienen mucho que ver la capacidad de asimilación de contenidos y desarrollo de destrezas en otras palabras, el rendimiento académico es una medida de las capacidades del alumno, que expresa lo que éste ha aprendido a lo largo del proceso formativo. También supone la capacidad del alumno para responder a los estímulos educativos. En este sentido, el rendimiento académico está vinculado a la aptitud.
Por otro lado encontramos el bajo rendimiento que por consecuencia lleva al fracaso escolar. La literatura al respecto refiere un gran espectro de reflexiones conceptuales, como la referida por Marchesi (2004) que hace referencia al fracaso escolar al aludir que “al alumnado que, no logra obtener los conocimientos y habilidades que se definen como indispensables para desarrollarse oportunamente en el ámbito social, laboral o para continuar otros estudios” (p.60).
Al respecto Bricklin (1995) señala que:
El bajo rendimiento escolar constituye un gran problema, no solo para los niños y las niñas sino también para los docentes, padres y madres de familia. Se dice que el bajo rendimiento escolar es cuando el niño y la niña rinden en forma poco satisfactoria, cuyas notas son generalmente inferiores a la media y que se sitúan al final de la clasificación, así como su falta de compromiso con sus actividades escolares (p. 50).
En conclusión y en base a lo señalado por los autores citados se puede conceptualizar
al bajo rendimiento escolar, como bajo desempeño escolar que tiene que ver con la
dificultad que se observan en los y las estudiantes para asimilar contenidos, desarrollar destrezas o habilidades y actitudes.


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