Como maestros, en clase tenemos distintos tipos de alumnos: los hay bajos, altos, flacos, gorditos, rubios, de piel morena, inquietos y tranquilos. En el aula se puede diferenciar también a los alumnos según su ritmo de aprendizaje.
Determinar el ritmo de aprendizaje es algo que depende de las circunstancias y de los compañeros del niño con el que se esté comparando. No debería ser el determinante exclusivo para evaluar sus capacidades, ya que puede cambiar según la actividad o la madurez del niño.
Como vemos en esta clasificación de ritmos de aprendizaje, cada niño es diferente. Además, un niño que sea de lento aprendizaje no quiere decir que más adelante no pueda cambiar y volverse más rápido.
Los docentes en este sentido se apoyan muchísimo en la familia, ya que es en la casa donde pasa más tiempo que en la escuela, y son los padres los que van a brindar mayor información sobre el aprendizaje de sus hijos. Cuando hablamos de aprender, no nos referimos solamente a las áreas académicas, sino a todo lo que tenga que ver con la formación de la persona.
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